Muchas personas desperdician hasta siete años de su vida porque no saben que tienen una pérdida auditiva y, durante todo ese tiempo, no hacen nada para compensarla. Por esta razón es muy importante, que ante cualquier duda acerca de su capacidad auditiva, acuda a hacerse una revisión. De la misma manera que periódicamente nos revisamos la vista, también nuestros oídos merecen una exploración, sobre todo si empezamos a percibir los síntomas.

Superar el prejuicio para poder escuchar

En muchos aspectos, la vida cotidiana de las personas con pérdidas auditivas es idéntica a la de las personas con una audición normal.
El día tiene su ritmo propio, con quehaceres, citas y tareas. La diferencia es que, para las personas hipoacúsicas, el comunicarse con el resto del mundo requiere un esfuerzo adicional que genera mayor cansancio e incluso genera altos niveles de estrés. Además, hay que lidiar con los prejuicios que todavía hoy imperan en la sociedad sobre las pérdidas auditivas. Ambos aspectos hacen que el tener una pérdida auditiva sea exigente, tanto para el cuerpo como para el espíritu.

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La mejor manera de comenzar a afrontar la pérdida auditiva es admitir francamente que se tiene y hacer saber a las personas que lo rodean
cuáles son sus necesidades de audición. Con frecuencia, los prejuicios que aún existen al respecto esconden el desconocimiento que tienen
las personas con una audición normal sobre qué significa tener una pérdida auditiva y cómo pueden ayudar del mejor modo posible.

Cuando la persona que tiene una pérdida auditiva empieza a buscar activamente una solución a sus problemas de audición, como por ejemplo con un audífono, esto suele resultar en una mejora inmediata de su estado de ánimo.

La mayoría de estas personas notan la diferencia muy rápidamente, sobre todo porque, de repente, pueden oír sonidos que no habían podido oír durante mucho tiempo, y pueden participar en las conversaciones con la familia, los amigos y compañeros de trabajo.

Estas personas experimentan que tienen más energía y que el sentimiento de cansancio y de aislamiento desaparece. Para muchas
personas, esto significa una mejora en su calidad de vida. Durante los últimos años, los audífonos han experimentado un desarrollo tecnológico enorme y, por ello, es fácil encontrar soluciones a la pérdida auditiva de cada persona. A pesar de que nunca les devolverán una audición completamente normal, un audífono de buena calidad y que haya sido adaptado correctamente a cada pérdida auditiva hará que la vida cotidiana sea mucho más fácil.

¿Cómo se detectan las pérdidas auditivas?

La audición se valora mediante varios tipos de medición. Éstas pueden ser fisiológicas o de comportamiento y sirven para determinar el grado y las causas de la pérdida auditiva.

Audiometría: Es una prueba para determinar la audición, que normalmente se lleva a cabo en una cabina audiométrica o habitación acondicionada acústicamente y emplea un audiómetro, calibrado para que emita señales de test.

Impedanciometría: Comprueba el estado del oído medio, la movilidad del tímpano y de los huesecillos del oído medio.

Logoaudiometría: Es un método para medir el nivel de comprensión de las palabras. Se utiliza en niños y en adultos y se dictan varias palabras a diferente intensidad midiendo cuántas de ellas son comprendidas.

Electrococleografía: Prueba mediante la cual se puede determinar una condición particular de la cóclea, órgano fundamental que participan en el proceso de la audición. Esta evaluación no es dolorosa, se realiza sin ninguna preparación previa del paciente y durante su tiempo de duración relativamente corto.

Otoemisiones acústicas: Es una prueba que se realiza en niños o adultos y mide actividad en las células ciliadas del oído interno. Esta prueba es muy valiosa en niños, pues es parte de las pruebas que se deben hacer para evaluar la audición de un recién nacido pero solo tiene valor si es parte de una batería de pruebas.

Potenciales evocados auditivos y neurológicos: Prueba que se realiza a todo tipo de población y permite medir las respuestas eléctricas de los órganos que participan en el proceso de audición. Se realiza con un equipo de última tecnología canadiense (Integrity) que permite evaluar aun mientras el paciente está despierto y en movimiento, dando una respuesta confiable. Gracias a esta tecnología ahora es posible evaluar a pacientes que tienen alteraciones motoras que no les permite permanecer todo el tiempo en una misma posición y que con otros equipos son imposibles de evaluar.

Potenciales evocados de frecuencia específica: Es una prueba que permite medir respuestas eléctricas de algunos órganos que participan en el proceso de audición. De esta manera se obtiene una medida de la audición más completa a diferentes niveles frecuenciales. Esta prueba se realiza para pacientes que no están en condiciones para responder a una audiometría y que requieren un diagnostico de su audición.

Potenciales evocados automatizados: Es una prueba dirigida a bebes recién nacidos hasta 6 meses de edad, que permite identificar si hay respuestas del oído ante estímulos sonoros de manera objetiva. Es una prueba que se realiza generalmente aun cuando los bebes están hospitalizados ya que se realiza con un equipo portátil que da resultados rápidos y confiable.

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