Se conoce que la exposición a ruidos extremadamente fuertes puede llevar a la pérdida permanente de la audición. No obstante, su tratamiento no estaba claro hasta que una investigación de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos, ha revelado pistas sobre cómo ocurre la pérdida auditiva y cómo puede mejorarse la condición. La propuesta es que una sencilla inyección de una solución a base de sal o azúcar en el oído medio puede preservar audición.


Los investigadores descubrieron que pueden suceder dos cosas después de la exposición a un ruido fuerte: las células ciliadas sensoriales, que son las células que detectan el sonido y lo convierten en señales neuronales, mueren y el oído interno se llena de líquido en exceso, lo que lleva a la muerte de las neuronas.

"Esa acumulación de presión de líquido en el oído interno es algo que podrías notar si vas a un concierto ruidoso", explica John Oghalai, presidente y profesor del Departamento de Otorrinolaringología, Cirugía del Cuello de la USC y titular de la Cátedra Leon J. Tiber y David S. Alpert de Medicina.

El experto señala que la muerte de las células ciliadas sensoriales conduce a la pérdida de la audición. Pero incluso si algunas células ciliadas sensoriales permanecen y aún funcionan, si no están conectadas a una neurona, entonces el cerebro no escuchará el sonido.

Los investigadores encontraron que la muerte de células ciliadas sensoriales ocurrió inmediatamente después de la exposición a ruidos fuertes y era irreversible. Sin embargo, el daño de las neuronas se inició más tarde, lo que abrió una ventana de oportunidad para el tratamiento.

El líquido que se acumula en el oído interno después de la exposición al ruido fuerte, contenía altas concentraciones de potasio. Para revertir sus efectos y reducir la acumulación de líquido, se inyectaron soluciones a base de sal y azúcar en el oído medio, justo a través del tímpano, tres horas después de la exposición al ruido.

Se halló que así se previene entre 45% y 64% de la pérdida de neuronas, lo que sugiere que el tratamiento puede ofrecer una forma de preservar la función auditiva.

El equipo de investigadores continúa adelante con sus estudios y planean llevar a cabo más investigaciones sobre la secuencia exacta de pasos entre la acumulación de líquido en el oído interno y la muerte neuronal, seguidas de ensayos clínicos.

Con información de Eco Diario